dimanche, avril 16, 2006

A Q U E L A R R E !

Es noche cerrada, no hay luna, no hay música más que un tambor que se escucha a lo lejos que marca el ritmo de la vida, el latir de esta, nuestra tierra, las mareas que cruzan este mundo y los otros en forma simultánea y sutil.

El pulso de la vida y la muerte resuena desde las raíces del árbol hasta las estrellas que se enganchan en su copa y se pierden en el humo del incienso prendido por los tres brujos que esa noche tejen su magia en hebras de encantamientos y embrujos, en una noche de Aquelarre.

La magia son finas hebras, su voluntad es la aguja, y estos tejen desde que el mundo germinó por primera vez, su encuentro no es casual ni los lazos que los unen son nuevos. Antiguas piedras, eones olvidados vieron por primera vez sus abrazos, sus caricias, sus besos, el nacimiento de aquel sentimiento que los une.
La niebla de edades olvidadas cobijó su energía por primera vez, escondió la oscuridad de cuando el sol acariciaba por primera vez las rocas de un mundo joven, de aquella ciudad sumergida en el mar, el caldero de las primeras aproximaciones. De época en época han tejido sus redes con los elementos de este y de otros mundos.

Reconocieronse del principio, pues no era la primera vez que se veían, y esa noche donde la Diosa escondía su cara, donde el Dios muerto gobierna el inframundo, y donde el mismo Dios da vida a su tierra a través de la Diosa. El ciclo completo, el fluir de esa energía en una sola luna oculta.

El pulso se acelera, los elementales se acercan, los Dioses antiguos descienden, los toman, los dejan, se quedan...

El fuego de la hoguera crepita, imagenes antiguas recorren sensualmente sus llamas, el viento susurra frases olvidadas, mensajes arcanos, el agua refleja el pasado y el futuro y la tierra vibra en ese pulso desquiciado que es eterno e infinito, que siempre ha sido y jamás dejará de ser. Salamandras, Céfiros, Ondinas y Gnomos se dan cita esa noche en torno al círculo. Él y Ella toman lugar entre Ellos.

El sol acaba el Aquelarre, la noche fue fructífera, se separan más el círculo no se disuelve, cada uno tiene ganado su lugar. Son, fueron y serán, y todo volverá a comenzar una vez más. El tambor ya no se escucha, más aún está ahí, pulsando los latidos de este mundo. Los guardianes se esconden entre pueblos olvidados, y la luz azulada del amanecer tiñe los recuerdos de lo que sucedió horas atrás.

Nadie jamás lo sabrá. Dentro del círculo, en el Aquelarre, el misterio, el secreto es la ley del coven.
Un mundo dentro, ninguno fuera. El nido eterno.

5 commentaires:

Bogus! a dit…

Dedicado... No es necesario decir a quienes... Pa algo son brujos! jajajaja

Besos, abrazos... y ahí nos vemos ;)

March a dit…

esta bonito el texto payasin
te felicito

besos

Anonyme a dit…

Es una declaracion de amor.....y el amor nunca es en vano, mago.Se expande y crea raices eternamente.

Anonyme a dit…

Me transportaste a un lugar magnifico, gracias.

Pullo a dit…

perdon por hurtar parte de tu aquelarre, saludos de un desconocido.