samedi, mai 06, 2006

Samhain

Un fin de semana mágico, definitivamente, en muchos aspectos, compartiendo con aquellas personas que uno ama, y con desconocidos con los cuales nos une solo una creencia, una sensación, una certeza o una duda.

Este texto lo escribió mi hermano, Le Mat, muchas gracias por dar el permiso de publicación, pero es que no habría podido escribir algo mejor de aquella noche.

A soñar...

El sol comienza a caer y la luz de Belennus se enciende, la llama purificadora que nos protegerá durante la noche de todas las almas. El guardián del fuego nos invita a unirnos en torno a las llamas, eleva sus plegarias a los dioses y empezamos a darnos cuenta de que esto ya ha empezado, para algunos frente a sus ojos, para otros en lo más profundo de su corazón.

Se sienten los pasos, la niebla se disipa, el eco de nuestros pensamientos y esperanzas cubre nuestro cuerpo y nos prepara para la ceremonia. Por el este empieza, entre murmullos nerviosos y miradas atentas, los guardianes de los elementos se abren paso en el círculo y se ubican en los lugares que nuestros antepasados alguna vez ocuparon.

Observamos pacientes, expectantes, la mujer y el hombre ya se acercan, algunos ya empiezan a sentir la energía del sacerdote y la sacerdotisa, padre, madre, hermano y hermana. Es así como atraviesan el velo que nos separa de todo lo que está fuera del círculo. El bardo entona las melodías que alguna vez escuchó al correr por los eternos bosques

¡Etain, habla!
¿Cual es la canción que entona el bardo?
¿Qué palabras son las que dice?
Esta canción no es de mi tierra
A través de ella, él habla sobre los labios y frente de los hombres
Ninguna de estas dulces palabras es conocida por mí
Es la melodía de la luna, la canción de los eternos robles

Ya estamos aquí, en la fiesta de Samhain.

La doncella nos da la bienvenida, benditas sean las palabras que nos unen en torno a la hoguera.

Recibimos la marca de los servidores de la diosa en nuestra frente, nueva para algunos, conocida por otros. Y el círculo se traza, la sacerdotisa entierra la lanza en la tierra y la luz se expande tras nosotros, nos cubre y nos separa de todo aquello que observa en silencio, desde la oscuridad de la noche. Escuchamos nuevamente al bardo, pero ahora hay algo diferente, la melodía que entona trae con ella la voz de la diosa, la dulce voz que nos susurra:

“Ven a bailar a mi circulo,
Baila por los espíritus
De la tierra, la luna y cielo.
Baila por la alegría del calido bosque del verano
Baila conmigo en este rito de luna”

Los guardianes de los elementos se preparan, alzan sus voces y hacen el llamado, este, sur, oeste y norte, uno a uno los elementos se unen a nuestro círculo, llenando nuestro pecho, mostrando su presencia, en este, nuestro circulo.


El bardo, hace su llamado, su voz se alza, los que estuvieron antes que nosotros lo escuchan y la tierra siente su llamado

Los que han empezado la nueva senda y los que habitan estas tierras se hacen presentes, brindando su calor y protección, lavan nuestras penas y nos llenan de la alegría que nos da el nuevo año.

Tierra, mar y cielo, protejan a nuestro pueblo. Quienes permanecen en las alturas y quienes están abajo, cuiden a los nuestros. Los antepasados, se han unido a nosotros.


La dama del oeste, la mujer con la marca en su frente, disipa la niebla y hace su llamado ahora.

Los Habitantes de Avalon y el pueblo de las hadas se unen a nuestro canto, entonando su melodía, llenando nuestro espacio con la magia de la isla.

La sacerdotisa alza sus brazos y comienza su llamado

“¡Morrigan! ¡Caelliach gran reina! Por la sangre de los valientes guerreros, por la roca que es los huesos de la madre tierra, por el plumaje negro de las aves de tu culto, clamamos tu presencia ¡He aquí tu trono que te espera! Concédenos tu espíritu protector y luchador, tu lealtad hacia tu pueblo y tu poder de creación.”

La energía llega, cubre nuestros rostros, nos enaltece y nos protege. Morrigan está con nosotros.

El sacerdote sabe que ahora es su turno, ha sentido la llegada de Morrigan y se prepara para llamar al dios. Alza sus brazos y sus manos brillan

“¡Daghda! ¡Poderoso Dios! Dios nacido del corazón del roble, hónranos con tu presencia esta noche de Samhain! Acude a recibir nuestra hospitalidad, dada por corazones honestos. Acude a compartir este círculo en honor tuyo y de Morrigan! He aquí el trono que te espera Bendice a las almas presentes y otórganos tu inspiración, tu fortaleza y tu virilidad”

El viento sopla y el fuego crece, nuestros rostros se iluminan y nuestros brazos se llenan de la fuerza del dios, Daghda ya esta con nosotros.

Esta festividad marca el comienzo del año y con esto dejamos atrás todo lo que no necesitamos para seguir creciendo.

El sacerdote habla con la fuerza de Daghda:
“Dejamos atrás los sinsabores y vivencias negativas del año pasado, guardando para nosotros las lecciones de vida y la experiencia que hemos ganado. Que este fuego bendito nos brinde su poder de transmutación y purificación.”


Al escuchar estas palabras la doncella se acerca, mira el caldero y alza su voz:

“Que con este fuego se transmute todo lo que nos apesadumbra y comience un nuevo ciclo lleno de vitalidad, salud, amor y abundancia para todos los presentes”

Uno a uno entregamos a las llamas todo lo que nos quita energía y nos retrasa en el camino, poco a poco el fuego consume y convierte todo aquello en lecciones que con el tiempo aprenderemos.

La sacerdotisa toma el símbolo que nos une y lo ofrece al trono de Morrigan y Daghda, la dama del oeste invoca su protección y pide que otorguen unidad y fuerza a quienes, siendo puros de intención y acción, formen parte en nuestro circulo.

Aquellos que se sienten preparados, se acercan al altar y comienzan a prepararse para ser oráculos en esta noche de todas las almas. Poco a poco los que participan del rito los elijen y buscan luces que los ayuden en el camino de sus vidas.

La sacerdotisa eleva el cáliz y el hombre del sur alza su voz: “He aquí el cáliz que es el vientre de la madre” El sacerdote levanta su athame al cielo y luego apunta con el hacia la tierra, mientras la doncella dice: “He aquí el athame del Dios”.

La sacerdotisa mira el cáliz, cierra sus ojos y declama: “Bendigo este vino hecho de los frutos de la generosa tierra, bendecido por la unión de la Diosa y el Dios. Bendito sea.”

Uno a uno bebemos el vino mientras la doncella nos bendice, el vino llena nuestro cuerpo de la calidez de la diosa y el dios, nos recorre, nos da luz y purifica nuestros cuerpos.

El sacerdote eleva sus manos en signo de despedida y comienza su oración

“Te agradecemos Daghda, Padre de las tribus, quien nos brindas sustento, quien nos aseguras la victoria, por tu guía y presencia aquí esta noche. Otórganos poder seguir nuestros senderos con valentía y en un espíritu de servicio y amor por la creación”

La sacerdotisa mira hacia el trono, es hora de despedir a la diosa que nos ha acompañado y protegido esta noche

”Te agradecemos Morrigan, Gran reina, quien nos inspiras a la victoria, Gran guerrera quien nos traes valentía, por tu guía y presencia aquí esta noche. Otórganos el saber ser honorables tanto en tiempos de guerra como en tiempos de paz.”


La dama del oeste, la mujer con la marca en su frente, se despide ahora de los habitantes de Avalon y el pueblo de las hadas agradeciendo su presencia y protección durante nuestro rito.

El bardo también se prepara para despedir a quienes acompañaron y protegieron el círculo

“Es hora de que regresen a su eterno caminar, vuestra luz nos ha acompañado este noche y lo hará mientras vivamos. Que vuestro caminar encuentre destino y los peligros se rindan ante vuestra mano. Ahora nuestra luz será la que os guiara de vuelta a casa.
Tierra, Mar y Fuego, los despedimos ahora, gracias por proteger nuestros cansados cuerpos cuando la noche cae y por iluminar nuestro caminar al despuntar el alba. Adiós, Conocéis bien los caminos de esta, vuestra tierra.”

Los guardianes de los elementos saben que es su momento ahora, la tierra, el agua, el fuego y el aire dejan el círculo.

“Os agradecemos vuestra presencia y protección esta noche. Nos despedimos de vosotros, que haya paz y amor entre nos ahora y siempre”


La sacerdotisa debe abrir el círculo ahora, quitar la barrera que nos separa del mundo de los hombres, empieza su caminar y el círculo se abre.

“Este circulo esta abierto, pero no roto”

Esas palabras llenan nuestros cuerpos de la alegría del nuevo año, nuestro circulo ha sido abierto, pero los lazos creados por el no se rompen, las personas que participaron en el siguen juntas y nuestro sueños caminaran juntos, arrasando el silencio, desde ahora y para siempre.

Nos veremos

6 commentaires:

Begoña Balmaceda O. a dit…

Me gustó mucho tu blog. Espero seguir leyéndote.

mary a dit…

tu y tu mundo "magico" llenos de sensaciones ritos y creencias que aveces me permito entender (mi razionalidad jaja)
me gusto esto fue fue una descrpcion de lo que paso en tu fiesta ?o mera imaginacion o ambas ,pero asi es tu mundo...

Le Mat a dit…

ese escrito es del mundo de Ulot jeje, la celebracion a traves de mis ojos de buey manzanero :) , besos

PD: actualiza tu blog po man, ya tamos a tres meses de Samhain.

Casius I a dit…

Hola...realmente muy buenas publicaciones...


Me dieron unas ganas terrible de estar ahi y ser participe. Pero ya vendran mas samhain. :)

Nos vemos.
Atte. Christopher

Anonyme a dit…

que chevre eso que escribio Le mat!! lo maximo yo me senti ya en la celebracion!!
q chevre!!!
estoy emocionao!!
weeeeeeeeee
salñuoss

Bogus! a dit…

Jajajaja... no te iba a robar el credito hermano, esta aclarado que el texto es tuyo, no mio.

Y hoy, 24 de este mismo mes en que escribiste eso, esta más que actualizado el blog.. a ver si te animas a comentar.

Besos...